Detección de muones


Las construcciones históricas son interesantes para muchas personas, para algunas, incluso, suponen fascinación. Hacer un hallazgo de gran magnitud supone toda una alegría. Sin embargo, entra en juego la duda sobre cómo atacar la edificación para conocerla al milímetro sin destruirla. En esta diatriba se ha trabajado y podemos decir orgullosos que en la actualidad existe un método no invasivo que nos permite saber qué hay dentro de los lugares más impresionantes del mundo sin tener que alterarlos: la detección de muones.

Un muon es una partícula cósmica que se encuentra en la atmósfera de nuestro planeta y que penetra en profundidad en cualquier material. Además, se desvían o absorben por las superficies más duras, lo cual permite que se revelen cavidades.

La detección de muones, por tanto, sirve para analizar ciertas zonas o actividades, como ya se ha hecho en otras ocasiones, por ejemplo, para conocer el impacto de las radiaciones de la central de Fukushima o la actividad de un volcán.

Muones en arqueología: ¿Qué esconden las pirámides de Egipto?

Sin embargo, su aplicación en la arqueología resulta más que evidente e interesante. Y es que ya hemos podido comprobar de primera mano cómo funciona este método en la reconstrucción de la imagen de la pirámide Acodada.

Para poder recrear su interior se introdujeron  algunas planchas y a partir de ella se han podido analizar 10 millones de muones. Su distribución angular nos permite, sin ninguna duda, reconstruir en una imagen lo que no vemos desde fuera.

Es la primera vez que se realiza esta recreación y, gracias a ella, hemos podido conocer muchas cosas sin tener que tocar absolutamente nada de la pirámide y, por supuesto, sin deteriorarla ni modificar ni un ápice de su estructura para internarnos en ella; es decir, este método no afecta a la estructura.

Y en esta ocasión ha servido para saber que no existe una tercera cámara, tal y como se ha especulado, donde estaría descansando Sneferu.

Es una pena para algunos, deseosos de encontrar cámaras secretas y otros elementos impresionantes.

Sin embargo, la buena noticia es que pronto podremos utilizar la detección de muones en la Gran Pirámide de Giza. En ella se descubrieron anomalías térmicas muy localizadas en madera y piedra, lo cual hace pensar que existan cámaras sin conocer.

Y si a la termografía infrarroja le unimos la detección de muones es muy posible que consigamos desvelar algunos misterios, como la ubicación de la tumba de Nefertiti.