Egipto en la Biblia


Hoy traemos una entrada especial, muy diferente a las anteriores, en las que hablábamos de los dioses del Antiguo Egipto. En este caso vamos a conocer la imagen de Egipto en la Biblia, es decir la presencia e importancia del país en el cristianismo.

Egipto en la Biblia: El diluvio

Fue Egipto el lugar donde, tras el diluvio, los hijos de Noé comenzaron a repoblar el planeta. Mizraim, hijo de Cam, se convirtió en el fundador del Egipto post-diluviano.

Egipto en la Biblia: Huida del pueblo egipcio

¿Alguna vez has visto la película El Príncipe de Egipto? El film animado muestra, de una manera más o menos similar a la Biblia (siempre teniendo en cuenta que se trata de una película infantil), la historia de la liberación del pueblo de Dios.

En resumen, un israelí es abandonado de bebé para que no muriese a manos del faraón y, curiosamente, acaba siendo adoptado por la hija de este, pasando a ser el hermano del futuro faraón de Egipto.

Durante su día a día es testigo de la brutalidad con la que se trata a un esclavo hebreo y mata al egipcio, obligándose a huir del país.

En su huida hace una parada en la que Dios le manda salvar a su pueblo esclavizado motivo por el cual decide volver y enfrentarse a su hermano, ahora faraón.

Castigos divinos, mares abiertos y muchos caballos ahogados después, libera al pueblo de dios para conducirlos a Israel, la Tierra Prometida, lo cual le lleva 40 años.

Egipto en la Biblia: Los 10 mandamientos

El Decálogo divino que conocemos hoy día fue entregado a Moisés tallado en dos tablas de piedra. Fue el mismo Dios quien talló en ella los Diez Mandamientos para guiar al pueblo que vagaba muchas veces sin fe.

Sin embargo, al descubrir cómo este adoraba a un becerro enfureció hasta romperlas. Fue Moisés quien tuvo que pedir perdón así como un pacto y quien entregó al pueblo las tablas con las normas que dios, en el monte Sinaí, había elaborado para ellos.

Egipto en la Biblia: Lugar de castigo

Ezequiel decía sobre Dios que disgregaría al pueblo egipcio entre tierras y naciones, y así lo hizo, pues fue conquistado por asirios y babilonios. También Dios castigó a esta nación, empequeñeciéndola para que nunca más dominase al resto de naciones; el resultado: una ocupación casi continuada de las tierras hasta el siglo XX.