El mar Rojo, de nombre cuyo origen no es exactamente conocido, es el mar tropical más septentrional y se ubica entre África y la Península Arábiga, en medio de una gran región árida y calurosa. Se dice que le fue dado el nombre de “Rojo” debido al cambio de color de sus aguas, que pasan del azul verdoso al rojizo. Limita al norte con la Península del Sinaí, el Golfo de Aqaba y el Golfo de Suez, y al sur con el Golfo de Aden. Baña las costas de Egipto, Arabia Saudita, Sudán, Yemen, Eritrea y Yibuti.

El mar Rojo es un cuerpo de agua estrecho y alargado. Antes de la construcción del Canal de Suez, el estrecho de Bad el-Mandeb era la única vía de entrada al mar Rojo, pero aún en la actualidad es la única entrada natural. En el norte, la península del Sinaí lo divide en dos partes, el Golfo de Aqaba y el Golfo de Suez; este último se extiende hacia el canal del mismo nombre, lo que conecta los mares Rojo y Mediterráneo.

El mar Rojo es rico en recursos naturales y mantiene numerosas especies animales y vegetales únicas en el mundo, resultado de su relativo aislamiento con respecto a otros mares. Más del 10 por ciento de las especies de peces no viven más que en este mar, ni siquiera en el cercano océano Índico.

Destacan sus arrecifes de coral en el centro y norte, que abarcan unos 2,000 kilómetros a lo largo de las costas y soportan abundante vida animal. Tortugas verdes (Chelonia mydas), tortugas laúd (Dermochelys coriacea), tortugas carey (Eretmochelys imbricata), dugongos (Dugong dugon), rayas, almejas gigantes (Tridacna gigas), zifios de Blainville (Mesoplodon densirostris), tiburones de arrecife de punta blanca (Triaenodon obesus) y varias especies de delfines nadan en sus aguas y ocupan alguno de los hábitats. En total, el mar Rojo alberga alrededor de 1,200 especies de peces.