Este precioso templo ubicado en la ribera occidental del Nilo, en la ciudad de Edfú, está dedicado a Horus, hijo de Isis y Osiris, que es representado en la mitología egipcia en forma de halcón. Construido durante el periodo helenístico entre 237 y el 57 a. C, es el segundo templo más grande de Egipto después del de Karnak y sin duda alguna, uno de los más bonitos.

Cayó en desuso como edificio religioso después del edicto de Teodosio I que prohibió el culto no cristiano dentro del Imperio romano en 391 d. C. Así pues, durante siglos, el templo quedó enterrado bajo la arena hasta ser descubierto en 1860 por el francés Auguste Mariette. Es por esto, que el templo ha llegado hasta nuestros días en un increíble estado de conservación.