oasis de Siwa


¿Quieres volver a Egipto pero ya has visito las ciudades más turísticas? ¿Quieres vivir una experiencia totalmente diferente? Te proponemos hoy visitar el oasis de Siwa; ¡no te arrepentirás!

El oasis de Siwa

Como podemos desmembrar de su nombre, Siwa está en el desierto. No hay nada a su alrededor, con el punto destacable más cercano en la frontera con Libia. La distancia con la capital, El Cairo, es de 850 km. Esto hace que se considere una región aislada y, desde luego, muy desconocida para la masa turística.

Descubrimos que se rodea de un grandísimo y basto palmeral (con miles de ejemplares) que en ocasiones se ve bañado por dunas móviles. Además, nos encontramos con un enorme lago de agua salada, que es el que conforma el oasis de Siwa.

Este lugar y sus alrededores tienen milenio de historia; de hecho, existen dos personajes históricos que hacen que el oasis y la zona en general, sean toda una leyenda en el país.

  • Alejandro Magno, tras comenzar con su expansión por el país y habiendo fundado Alejandría, se dirigió al Oráculo de Siwa con la esperanza de que le indicase que el emperador descendía de Amón Ra, idea que su madre le hizo pensar desde muy temprana edad y de manera muy insistente. Este oráculo lo reconoce como ser divino, pasando a proclamársele como faraón del país.

Además, de camino a Persia, el faraón y su séquito casi mueren, llegando, milagrosamente al oasis y pudiendo recuperarse en este lugar.

  • Heródoto cuenta que en el siglo VI a.C 50000 soldados atacaron el fuerte de este oasis y que, sencillamente, desaparecieron; no hubo rastro alguno de ninguno de ellos.

El desarrollo de Siwa ha quedado varios siglos atrás, siendo el transporte principal el burro y el carro de madera.

Si lo que deseas es adentrarte en sus arenas, una opción perfecta sería alquilar una bicicleta.

Podrás, incluso, visitar el mismo oráculo que Alegrando Magno, situado en la cima de un conjunto de rocas.

Otro destino será el baño termal donde Cleopatra acudía a relajarse. Su agua es de color verde esmeralda y cristalina.

También puedes visitar la fortaleza medieval de Shali, que está en ruinas, o el templo de Amón Ra.

Por el camino puedes escoger libremente los mejores dátiles de cada palmera, disfrutando de un producto del lugar imposible de encontrar más naturalmente.

¿Qué te ha parecido el oasis de Siwa? ¡A nosotros nos ha enamorado!