Historia de Egipto para niños


Vamos a terminar nuestra trilogía sobre la historia de Egipto para niños hablando un poquito de dos aspectos importantes de esta civilización. La primera, el arte, algo que quizás nos suene un poquito menos de lo que hemos visto pero que, desde luego, tuvo una gran presencia durante la presencia de las dinastías faraónicas en el país. Y, por supuesto, acabaremos hablando del faraón más famoso de Egipto; ¿Quién sabe cómo se llama?

El arte

Como decimos, el arte tuvo una gran presencia en el país en este momento en el que nos situamos.Comenzó como un intento para lograr mostrar de forma física la importancia del faraón, tratando de dejar constancia de que era un dios. Así, las distintas formas de arte comenzaron con maestros artesanos que estaban al servicio del faraón para después ir imitándose por otros artesanos menores que comenzaron a hacer trabajos para el pueblo.

Imágenes y pinturas

En un principio, las imágenes se tallaban en pizarra o piedra y también se pintaban en las paredes. Todas las imágenes se realizaban en dos dimensiones, siendo esa su principal característica, además de la frecuencia con la que se plasmaba de perfil a las personas.

Con el paso del tiempo se hizo común crear murales bastante espectaculares en comparación que contasen la vida de una persona, hazañas de personalidades, eventos del pueblo o de la vida en la naturaleza.

Esculturas

La piedra se trabajó mucho y muy bien en el Antiguo Egipto, permitiendo crearse estatuas más que impresionantes.

Las hemos visto gigantes en algunos templos y zonas de turismo. Sin embargo, también se hacían de colores, de dioses, con especial mimo porque pensaban que cobraban vida y debían ser perfectas, y de los faraones y las reinas, que en este caso debían ser también lo más realistas posible y mostrarse de frente.

Ya en el Reino Nuevo se usaron metales precioso como es el oro, y también piedras preciosas que decoraban sarcófagos y estatuas.

Tutankamón, el faraón entre faraones

Seguro que ya has oído hablar del faraón Tutankamón (llamado Tut). Es, sin duda, el más conocido y el primero que se nos viene a la cabeza cuando escuchamos hablar de la realeza de Egipto.

Ha sido reconocido, sobre todo, porque encontramos su tumba intacta, sin que curiosos o rateros entrasen a robar nada y pudiendo analizar y disfrutar, por tanto, de sus tesoros.

Se convirtió en faraón más o menos con 10 años, conociéndose como el rey niño. También murió muy joven, con 19 años.

¿Te interesan estas sencillas lecciones? No te pierdas entonces la parte 1 y la parte 2.