La daga de Tutankamón no es de este mundo


Se descubre la composición de la daga encontrada en la tumba de Tutankamón, una mezcla de materiales que no es de La Tierra

El Antiguo Egipto es conocido, además de por sus características tumbas piramidales, por el gran avance que consiguieron en estas y otras construcciones, en armas y en muchos otros aspectos.

En la época se trabajaron multitud de metales para crear las hojas de armas y herramientas de todo tipo. Tanto es así que llegaron incluso a dar forma a un material extraterrestre.

Una enorme parte de los objetos del Antiguo Egipto estudiados por arqueólogos y expuestos provienen de las tumbas faraónicas en las que se enterraban a los muertos con las pertenencias más preciadas. Por supuesto, con el conocido faraón Tutankamón no se hizo una excepción y este fue enterrado con cuantiosos elementos ornamentales y otros útiles de gran belleza, complejidad y otras características que no hacen más que sorprendernos con cada nuevo descubrimiento para llegar a la vida del más allá bien surtido.

Recientemente se ha concluido, en un trabajo realizado en conjunto por expertos del Museo de El Cairo, el Politécnico de Milán y la Universidad de Pisa, que una de las armas que descansaba junto a la momia del faraón Tutankamón, la ya conocida como “daga de Tutankamón”, tiene una hoja hecha de un material extraterrestre.

La daga de Tutankamón no es de este mundo

La daga de Tutankamón no es de este mundo

Se han utilizado los rayos X así como otros métodos no invasivos para estudiar dicha hoja y comprobar que, efectivamente, la composición del hierro no era de este mundo.

Una altísima concentración de níquel (10.8% para ser exactos), impropia de combinaciones comunes de hierro y completamente común en la composición de meteoritos, forma parte de la hoja de la daga. El mango, por su parte, es de oro y cristal.

Por supuesto, se ha comparado la composición de esta con la de meteoritos hallados en lugares cercanos a Egipto -como puede ser el meteorito de Hoba-, para comprobar que, efectivamente, las similitudes son evidentes.

De hecho, ya se sabe que el asteroide Kharga, que colisionó a 240 km de Alejandría, sirvió para forjar otros objetos de la civilización que se encontraron hace ya varios años. Por composición podría ser incluso este el cuerpo celeste del que tomaron el material para forjar la daga de Tutankamón.

Muy en la línea de alto desarrollo de los egipcios, estos supieron darse cuenta de la superioridad de los metales de asteroides y meteoritos hasta el punto de considerarlos entre sus objetos más preciados y dignos de faraones.