La maldición del faraón Tutankamón


La maldición del faraón Tutankamón es una creencia muy extendida que trata de explicar los acontecimientos vividos por un conjunto de exploradores que habían visitado la tumba de este faraón.

Investigación en Egipto

Durante el principio del siglo XX la historia de Egipto era un misterio para los europeos y para la inmensa mayoría. Y si de algo se sabía aún menos era sobre los faraones y sus ritos fúnebres.

Los faraones fueron alojados en diferentes tipos de pirámides tras su muerte durante casi un milenio, frenándose esta costumbre con la dinastía XIII alrededor del año 1750 a.C. Sin embargo, a partir de esta fecha comenzaron a utilizarse grandes tumbas excavadas para este propósito, siendo una de estas la que contenía el cuerpo embalsamado del reconocido faraón Tutankamón.

Cerca de estas se realizaban inscripciones (maldiciones) pensadas para que los saqueadores tuviesen reparo en entrar. Aunque se niega, hay quien afirma que la inscripción de la maldición del faraón Tutankamón es real y se hallaba en una pared que se demolió para abrir la tumba.

La tumba de Tutankamón

La tumba de Tutankamón se descubrió gracias a que el egiptólogo H. Carter fue capaz de llegar a la conclusión de que había existido un faraón de la dinastía XVIII que aún no conocían.

Su tumba ha permanecido oculta más de tres mil años. Fue saqueada muy poco después de finar el cadáver y vuelta a restaurar. Sin embargo, el movimiento de tierras y el cambio de dinastía hicieron que esta quedara en el olvido.

Carter consiguió financiación para buscar dicha tumba que se presumía intacta por la ausencia de información. En noviembre del 1922 se encuentran los escalones que dan paso a la tumba, que preservaba sus sellos originales. A final de ese mismo mes la tumba era abierta por el propio Carter junto a su financiador y se comprobaba que había sido la mejor conservada de todas las que se han encontrado.

El explorador investigó las salas de aquella tumba hasta llegar a la cámara real para reunirse con el faraón.

La maldición del faraón Tutankamón

Las muertes

Pronto, algunas de las personas que habían realizado el hallazgo junto al egiptólogo empezaron a morir. El más temprano fue el propio financiador, Lord Carnarvon, quien tenía enfermos los pulmones, se infectó por todo el cuerpo de una picadura grave y terminó sufriendo una neumonía.

El siguiente fue su propio hermano. Después uno de los hombres que derribó el muro que guardaba la supuesta maldición, el radiógrafo de la momia, la secretaria de Carter y su padre, un profesor estudioso de la tumba…

Tanto fue así que aquello se convirtió en una sensación durante mucho tiempo, hasta que empezaron a escasear las casualidades.

Sin embargo, con el traslado durante las décadas de los 60 y los 70 de algunos objetos de la tumba para exposición, la maldición de Tutankamón reaparece, pues empiezan a morir los directores de los museos que exponían dichas piezas. También varios miembros del personal del avión que las porta empiezan a sufrir accidentes. Incluso el actor Ian McShane, mientras filmaba la película que pretendía llevar el fenómeno a la gran pantalla, tuvo un grave accidente.

Explicaciones

Existen dos explicaciones para el asunto de la maldición:

  • La primera es que no existe tal maldición y que simplemente los medios de comunicación sensacionalistas aprovecharon una serie de casualidades. De hecho, solo 8 de los 58 participantes en la expedición a la tumba murieron en 12 años. Muchos de ellos murieron a avanzada edad y por muerte natural bastante después.
  • La segunda es que algunas de las personas murieran intoxicadas con un hongo tóxico o algún otro patógeno. Se dice que puestos adrede para penar la actitud de los saqueadores aunque puede ser simplemente una mezcla del paso del tiempo y una medicina muy deficiente.