Monoteísmo en Egipto


Todos sabemos que una de las principales características del Antiguo Egipto, por no decir que es la principal, ha sido el politeísmo. Sin embargo, pocos conocen sobre el monoteísmo en Egipto y su máximo exponente, Atón. Y es esto lo que te contaremos hoy.

¿Cuándo existió el monoteísmo en Egipto?

Fue con la Dinastía XVIII, cuando gobernaba el faraón Akenatón (años del 1353 al 1336 a.C), que el país vivió algo lo más similar posible al monoteísmo.

Sin embargo, poco duró esta expresión de la creencia en una deidad, pues sólo el sucesor de dicho faraón, el rey Amenhotep, continuó con la adoración a un único dios. Tras él, se volvió, poco a poco, a la adoración politeístas que tantos años permaneció, hasta la inclusión de las deidades romanas en el siglo III d.C. y su supresión con la llegada del cristianismo en el siglo IV d.C.

¿En qué consistió?

El Atonismo fue el sistema religioso que regía las actuaciones de los egipcios durante el siglo XIV. Parece ser, aunque de momento no se ha demostrado ni desmentido, que este movimiento tenía como interés el disfrutar de las ventajas que ofrecía el Zoroastrismo, que se iba propagando con el imperio mesopotámico.

El Atón era el dios supremo, el dios Sol. Este era quien daba el poder de germinar, de la luz, del calor y de la vida en nuestro planeta.

El movimiento comenzó con la cesión en la construcción de templos y otras construcciones pensadas para adorar u honrar a otros dioses, reorganizando y reduciendo poco a poco el partenón egipcio.

Finalmente, Atón se implantó como deidad única en el culto oficial. En un principio, al pueblo se le permitía adorar al resto en la intimidad de su hogar.

Amenhotep IV después de Akenatón convirtió el culto religioso en henoteísta, siendo el primero de la historia. Es decir, se reconocía la existencia de otros dioses pero sólo se podía adorar a uno, en este caso a Atón.

Curiosamente, el nombre de este rey mencionada al dios Amón, de manera que se lo hizo cambiar para pasar a ser, durante su reinado, Akenatón.

Este fue varios pasos más allá que su antecesor y convirtió a Atón en el dios personal del faraón y sus súbditos.

Lo que Akenatón pretendía era reducir el poder del sumo sacerdote y el clero, reforzar la aurotidad de la realeza en cuanto a política y espiritualidad y hacer de intermediario entre Atón y los fieles sin necesidad de que los sacerdotes mediaran.

La huella del monoteísmo

Amarna es la nueva capital que Akenatón mandó construir para el dios. En esta ciudad encontramos algunos templos para rendir culto a Atón.

Se construyeron estelas, que demarcaban que el paraje pertenecía al nuevo dios.

También se pueden ver las tumbas reales de la ciudad, que ya no tenían imágenes del muerto junto a Osiris sino que era Atón quien aparecía.