pescado en Egipto


La pesca como actividad

El Nilo, como es de suponer, era la fuente de pescado de la población, además de ofrecer también limo para usar como fertilizante.

El pescado era uno de los mayores recursos en cuanto a alimento en el lugar. Por ello, había muchos hombres que se dedicaban a la pesca.

Por otro lado, esta profesión era considerada una de las más miserables, a pesar de servir para mantener a toda la población. Se decía, a menudo, que el pescador se mezclaba con los cocodrilos y que al hacer el recuento de peces siempre se quejaba.

Es curioso porque la mayoría de recursos con motivos de pesca incluyen a nobles pescadores, lo cual no era más que un simbolismo de la deseada unión del alto y el bajo Egipto. Los nobles jamás se dedicaron a la pesca.

Los riesgos del pescador

Tanto cocodrilos como hipopótamos suponían un gran peligro para el pescador, pues ambas especies no dudaban en lanzar ataques a los humanos y se acercaban a las riberas.

Por este motivo, una de las medidas de seguridad era llevar a cabo la actividad, siempre que fuera posible, desde los canales. De esta manera, los imprevistos con estos animales se solventaban de mejor manera al poder esquivarlos más fácilmente.

Sin embargo, el mayor peligro del pescador -y que se llevó muchas vidas- era un gusano de dimensiones microscópicas que parasitaba en pequeños caracoles y que era capaz de meterse en los orificios del cuerpo. Cuando esto ocurría, atacaba el hígado sin piedad hasta producir importantes y dolorosas hemorragias que podían terminar incluso con la vida del pescador. Una manera de prevenirlo en la época era practicarse la circuncisión de manera preventiva.

Métodos y equipo

Una de las maneras en la que se pescaba, bastante rudimentaria, era montados sobre esquifes de papiro. Este tipo de embarcación disponía de un remo de gran tamaño que hacía las veces de timón a la vez que servía para indicar la posición de la barca con respecto a la red.

También se solían utilizar, para más pescadores, embarcaciones de piezas de madera de un tamaño medio ensambladas.

Curiosamente, utilizaban redeños muy similares a los que se siguen manejando en la actualidad. Estos estaban hechos con fibras vegetales trenzadas y contaban con pesos y flotadores.

También era común la nasa sencilla y la doble.

Por último, nos encontramos con que se realizaba la pesca al tiento, haciendo uso de un hilo con varios anzuelos que se sujetaba con la propia mano.

De lo que hemos podido conocer, la pesca con caña no data hasta la época grecorromana.

El tratamiento del alimento

Aunque no podemos tener constancia de ello, prácticamente se asegura a día de hoy que el pescado no se comía frito, pues no existe ni una sola representación de ello. Sí las hay, y muchas, mostrando el alimento a la brasa (pinchado o no) y hervido y servido en cuencos de gran tamaño.

Lo usual era desalar el pescado al sol, colgado en una cuerda tras haberlo destripado, limpiado y sazonado. Así duraba mucho más tiempo y para comerlo sólo había que hidratarlo con agua.